Nosotros

Tan malditos por las letras como perdidos por ellas. Eme, Anna, Ársepa, Adela, Negro. Tienes permiso para ahondar en nuestra alma, en nuestros miedos. Conócenos.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Supongamos

Supongamos que no te echo de menos, que no pienso en que ahora mismo cruces esa puerta que nos separa y me quites de escribir esto, pero eso no pasará. No pasará porque ni siquiera aún después de tanto tiempo sé qué pasa entre nosotros, y sinceramente no sé si quiero saberlo.
Supongamos que no me gustas nada, que no se me pone esa sonrisa tonta en la cara cada vez que te veo pasar o cada vez que te veo por las noches a través de mi ventana, que no siento escalofríos cada vez que me rozas o cuando dices mi nombre en cualquier parte. Supongamos que no, que no siento nada, o mejor aún, supongamos que no tengo miedo. ¿Cómo sería? ¿Cómo sería la historia de aquella niña que por fin dejó su miedo a un lado? Sería bonito, como decías tú, como solías decirme tú.
Todo hubiera sido más lento, o más rápido quizá, pero todo hubiera sucedido, hubiera sido plenamente yo y eso me gustaría aún más, hubiera empezado una bonita historia desde el principio, sin baches que no dejan avanzar, sin lágrimas tontas o inseguridades que me susurraban cada mañana que no, que aún no era el momento, nuestro momento.
Por suponer, supongamos que ahora mismo no sigo teniendo las mismas ganas de al principio de correr hasta tu cama y que me digas esas cosas que tu solías decirme y que me hicieron perder mis inseguridades, supongamos que no.
Quiero suponer que no te estoy empezando a querer, que no me estoy enganchando a ti, que no puedo ser libre por el hecho de quererte, pero sinceramente no se me ocurre una forma más placentera de no serlo.


Es una verdadera lástima que todo esto sea una suposición, y que cada una de las letras escritas salgan de mis ojos en forma de lágrimas. 



                                                       Anna

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